Mulas y putas siempre piensan unas.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
La cabra coja, junto a la casa trota.
Casa ordenada, casa salvada.
Cuando da muchos frutos el manzano, podrás agarrarlos con la mano.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Si no gozo de mi dinero, ¿para qué lo quiero?
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Indio con puro, ladrón seguro.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
Todos los gatos son pardos.
Antes de mil años estaremos todos calvos.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
Orden y contraorden, desorden.
Le sacan punta a una bola de billar.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Joya es la fama para bien guardarla.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Siempre hay un roto para un descosido.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Bendito sea el mal que a los nueve meses se ha de quitar.
El que no está contra ti, está contigo.
Cada panadero blasona de sus panes.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Arco iris, o pronto llueve o aclara en breve.
Burla con daño, no cumple el año.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Al rebuznar se verá quien no es león
En casa pobre, pocos cuentos.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Acaso nuevo, consejero nuevo.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado