Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Quien baila y canta, su pena espanta.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Tiempo pasado, con pena recordado.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
De dar no se hizo el tío Funés rico.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Lamiendo culos a la cumbre subieron muchos.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
El hombre apercibido medio combatido.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Ausencia al más amigo, pronto lo pone en olvido.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Al desganado, darle ajos.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
En tu casa, hasta el culo descansa.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
El que se apura llega tarde.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
De pequeños principios resultan grandes fines.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Buey viejo asienta bien el paso.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Dios acude siempre.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.