Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Besos y abrazos no hacen niños, pero tocan a vísperas.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
Al higo por amigo
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
A chico pajarillo, chico nidillo.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Males comunicados, son aliviados.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Que aproveche como si fuera leche.
Amor y vino, sin desatino.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
No hay alegría sin aburrimiento
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Bastante colabora quien no entorpece.
Más ordinario que un moco en una corbata.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Más ordinario que una monja en guayos.
Hay desgracias con suerte.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.