Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Despacio, que llevo prisa.
A la vejez aladares de pez.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
El que no habla, no yerre.
Ningún rencor es bueno.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Quien no da nudo, pierde punto.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Perro que come huevos, ni quemandole el hocico.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Dábale el judío pan al pato, y tentábale el culo de rato en rato.
Barriga llena, aguanta trabajo.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
El monte tiene ojo.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
La monotonía genera aburrimiento
La gente mala se muere de vejez.
Perdona, antes de que el sol se ponga.
Año nuevo vida nueva.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Un traguillo de vino de cuando en cuando, y vamos tirando.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Al erizo, Dios le hizo.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
El flojo trabaja doble.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Quien bien imagina, llámese adivina.
El que llega tarde, no bebe caldo
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
A mala suerte, envidia fuerte.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.