Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Al bobo, múdale el juego.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
El que tiene lengua a Roma va.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
El yerro encelado, medio perdonado.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
Hijos casados, trabajo doble.
Las obras, con las sobras.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Hablar más que lora mojada.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
El gañán y el gallo, de un año.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Del reir viene el gemir.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
En casa del albañil, goteras mil.
Tentar la huevera a las gallinas
Gallo cantor, acaba en el asador.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Cada pardal a su espigal.
Casa hecha, sepultura abierta.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Alegría, belleza cría.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Cual andamos, tal medramos.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.