No hay peor error que el no reconocerlo.
A padre avaro, hijo pródigo.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
A la de tres va la vencida.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Hechos son amores y no buenas razones.
Tras el vicio viene el lamento.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Difama, que algo queda.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
El que espera desespera.
Sin un duro, no ha futuro.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
No hay año sin desengaño.
Lo poco, nunca dio mucho.
Un yerro, padre es de ciento.
Feo, pero con suerte.
A falta de pan, buenas son tortas.
La ruina comienza por la cocina.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Pereza no alza cabeza.
Siempre hay un roto para un descosido.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Fraile convidado echa el paso largo.
Favorecer, es por norma perder.
Para alcanzar, porfiar.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
No existen desgracias razonables
No falta un burro en un mal paso.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
Jugar y perder bien puede suceder.
Mal es acabarse el bien.
La suerte la pintan calva.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Al engaño, con engaño.