El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Formó una tormenta en un vaso de agua.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
La lluvia por San Lorenzo estropea los higos.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Mucha auga en Mayo, malogra el año.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Fruta prohibida, más apetecida.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
No se cazan liebres tocando almireces.
Hasta los animales cuidan sus crías.
¡Se nos creció el enano!
Corre más una loca en chanclas.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Año hortelano, más paja que grano.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
Hermanos hay tanto por hacer!
Burgáles, mala res.
Ama profunda y apasionadamente.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Cuando un hongo ha crecido, ya no vuelve a entrar en la tierra.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
En enero, suda el fresno.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Neblina, del agua es madrina.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
El que se afloja se aflige.
De Todos los Santos a Navidad, o bien llover o bien helar.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Mano de santo cura como por encanto.
Dulce y vino, borracho fino.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.