Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
El arco iris brilla después de la tempestad.
En vida de nadie te metas que salen perdiendo las alcahuetas.
Muerto por una, muerto por varias.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Grandotas aunque me peguen.
Muerte deseada, vida prolongada.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
A burra nueva, cincha amarilla.
Tres al saco y el saco en tierra.
¿Quién con una luz se pierde?
Los frailes en jubón, hombres son.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Hasta la muerte, todo es vida.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Agua corriente, no mata gente; agua estancá, la matará.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Cada cosa nace para su semejante.
A buey viejo, pasto tierno.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Chica centella gran fuego engendra.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
De sol de tarde, Dios te guarde.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.