Adorar al santo por la peana.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
A otra cosa mariposa.
No sufras por calenturas ajenas.
Faena acabada, faena pagada.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
La fantasía es la loca de la casa
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Bodas largas, barajas nuevas.
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
El buen mosto sale al rostro.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Putas y frailes andan a pares.
Pensando en pajarito preña'o
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Para el gusto se hicieron los colores.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Vayan las verdes por las maduras.
Bocado comido no guarda amigo.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
De valientes y tragones, están llenos los panteones.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
Allega, allegador, para buen derramador.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
A falta de pan, buenas son tortas.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Prefiero ponerme colorado una vez que rosado muchas veces.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.