Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Gente castellana, gente sana.
A este son, comen los del ron, ron.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
A nadie le amarga un dulce.
Ni en pelea de perros te he visto
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
El perfume bueno viene en frasco chico
Gratis, hasta las puñaladas.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
De buena harina, buena masa.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Años nones son los peores.
Frio, frio, como el agua del rio.
La suerte nunca da, solo presta.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Año de hongos, año de nieve.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Las penas de amor las quita el licor
Pan duro, pero seguro.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.