Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
La enfermedad y los desastres van y vienen como la lluvia, pero la salud es como el sol que ilumina el pueblo entero.
Cada quien, con su cada cual.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Después de la resaca viene la pleamar.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Buena, por ventura; mala, por natura.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
A buenos ocios, malos negocios.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
De la panza sale la danza.
Feria de loco es el mundo todo.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Mejor prevenir que lamentar.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Nadie da lo que no tiene.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Brilla por su ausencia.
Dulce y vino, borracho fino.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Cuando el doliente va a las boticas, una persona pobre y dos ricas.
Calumnia, que algo queda.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Habiendo don, tiene que haber din.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Soñar no cuesta nada.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Carga que place, bien se trae.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Hija que casas, casa que abrasa.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.