Por la víspera se conocen las fiestas.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
La vida es un soplo.
El mejor disfraz, el tiempo te lo dará.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
La vida es un tango y si te resbalas sigue bailando.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Comamos y triunfemos, que esto ganaremos.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
La palabra es playa, el silencio oro.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Lo que sea que suene.
De sol de tarde, Dios te guarde.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Caballo que alcanza, pasar querría.
La verguenza es último que se piedre.
Quien mucho desea, mucho teme.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Hablando la gente se entiende.
Cortesías engendran cortesías.
A veces vivimos nuestra vida sintiéndonos encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Calva buena, luna llena.
Juego y paseo, solo para recreo.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Mejor maestra es la pobreza que la riqueza.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Abril concluido, invierno ido.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
El amor todo lo vence.
De día beata, de noche gata.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
La madurez solo se vive una vez.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
A cada santo le llega su día.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.