Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
El buscador es descubridor.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Echarle mucha crema a sus tacos
Es más grande que un domingo sin paga.
Firma papel y te encadenarás a él.
El flojo trabaja doble.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Donde las leyes flaquean, los pillos se pavonean.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Callemos, que el sordo escucha.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Al que le pique, que se rasque.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Hablar con lengua de plata.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Ayer putas y hoy comadres.
Un año bueno da para siete malos.
Una sola vez no es costumbre.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Mal vinagre o buen jerez, para mi todo es igual.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Acá como allá, y allá como acá.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Los frailes en jubón, hombres son.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Bocado engullido, su sabor perdido.