Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Siempre es mejor el vino.
El fruto prohibido es el más apetecible.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Alabanza propia es vituperio.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Hay tanto de bueno en el peor y tanto de malo en el mejor que es absurdo condenar a nadie.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
El conocimiento llega a través de la práctica.
A mejor cazador se le va la paloma.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
A la noche putas y a la mañana comadres.
A galgo mojado, liebre enjuta.
La glotonería acaba con muchos.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Quien guarda valores, padece temores.
El dinero diario, es necesario.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Poca ayuda no es estorbo.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Con buena gente, trataré yo; con gentuza, no.
El hambre arroja al lobo al bosque.
De ese infierno no salen chispas.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Hasta el rabo, todo es toro.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Padre diestro, el mejor maestro.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Con putas y bretones pocas razones.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.