A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Qué es una raya más para el tigre.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Tu hablar te hace presente.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
No ser escaparate de nadie.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Indio comido indio ido.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
A creer se va a la iglesia.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
¿Quién con una luz se pierde?
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Echarle mucha crema a sus tacos
Caras vemos, corazones no sabemos.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Más enredado que un kilo de estopa.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
Poco a poco se anda lejos.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Más raro que perro verde
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Tiene más carne un huevo frito.
Es de bien nacido ser agradecido
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
El ladrón juzga por su condición.
El que mucho escoge poco coge.
Ha de salir la corneja al soto.
Voy a ir hacer un mandado.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Culo veo, culo quiero.
Los justos pagan por pecadores.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Quien no se arriesga no cruza el río