Hablar a tontas y a locas.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Todos los mejores dulces llevan su pizca de sal.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
En casa llena el loco no se apena.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Quien mea claro y pee fuerte, enseña los huevos a la muerte.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Las indirectas del padre Cobos.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
El cangrejo de río está del lado del cangrejo de mar.
Comida hecha, amistad deshecha.
Donde hay yeguas, potros nacen.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Hay que estar afuera, para ver lo de adentro.
Parto malo, e hija en cabo.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Cuanto más pobre, más hijos.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
El que se fue a la villa, perdió su silla y el que se fue a Torreón, su sillón.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Pan para hoy, hambre para mañana.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Al endeble todos se le atreven.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Lamiendo culos a la cumbre subieron muchos.
La lengua queda y los ojos listos.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Hebra larga, costurera corta.
El amor mueve montaña.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Oir a todos, creer a pocos.
Quien hace, aplace.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.