Cielo aborregado, a los tres días mojado.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Casa sin sol, no hay casa peor.
Invierno frío, verano caluroso.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
Mal camino no va a buen lugar.
La noche es capa de pecadores.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
La leña torcida da fuego recto.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Entre más ceniza, más fuerte la llamarada.
Al que por su gusto muere, la muerte le sabe a gloria.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
A gran pecado, gran misericordia.
Por el humo se sabe donde está el fuego.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Quien calladamente arde, más se quema.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Dar es corazón, pedir es dolor
Fiar, en Dios y en otro no.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Un copo de nieve no puede existir en una tempestad del fuego.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.