En el amor como en los sueños no hay nada imposible
A jugar y perder, pagar y callar.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Mala para quien calla y peor para quien habla.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Yantar sin vino, convite canino.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Dar carne al lobo.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Con leña prometida no se calienta la casa.
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
La ruina comienza por la cocina.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
A Seguro se lo llevaron preso
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
La sierra, con nieve es buena.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
Lo bien hecho bien parece, y estaban ahorcando a su marido en la plaza.
A liebre ida, palos al cubil.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
El que es culpable puede reincidir.
No hay amor sin dolor.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Al espantado, la sombra le basta.
Vencer no es vergonzoso
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
El llanto sobre el difunto.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
A hierro caliente, batir de repente.
Beber, hasta la hez.
Con el rey me eché, más puta me quedé.
Limosnero y con garrote.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
La ingratitud seca la fuente de la piedad.