Más groso que el Guelpa.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Te casaste, te entera.
Saber de pobre no vale un duro
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Ruin amigo no vale un higo.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Quien desparte lleva la peor parte.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
Si el camello pudiera verse la joroba, se caería al suelo de vergüenza
La fantasía es el reposo del alma
Hasta los animales se fastidian.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Dios no da alas a las culebras; porque volando pican.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
Inflama más la comida que las musas
Sin sal, todo sabe mal.
Sacar las castañas del fuego.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Me traen por la calle de la amargura.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Cochino matado, invierno solucionado.
El amor reina sin ley
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas