El jornal entra por la puerta, y se va por la chimenea.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
A palabra necias, oídos sordos.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Adiós señora alcaldesa, que me llevo el reloj y las pesas.
El asno puede entrar en el templo, pero no por ello se convierte en monje
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
La carne está pronta y el cuchillo no corta.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
El que la hace riendo, la paga llorando.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
El último que se pierde es la esperanza.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Juntos pero no revueltos.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Parece hormiga y es avispa.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
Para cuchillo que corta, no hay carne dura.
Más vale la sal, que el chivo.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Abril, lluvias mil.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Tragando aunque sea saliva.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
A los treinta doncellez, muy rara vez.