Santo Tomé, ver y creer.
Antes me muero que prestar dinero.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Del viejo el consejo.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
Hija que casas, casa que abrasa.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
El que nada no se ahoga.
Bien guardar no es poco ganar.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Comer verdura, y echar mala verdura.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
El que come solo, muere solo.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El que ríe el último, ríe mejor.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
El que porfía mata venado.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Casarse bajo el palo de la escoba
La buena vida no quiere prisas.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Mujer precavida vale por dos.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Amar sin padecer, no puede ser.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Es mejor decir allí corrió, que allí murió.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Llevar agua al mar.
Amar a todos, confiar en nadie.
El vino peleón, tomarlo en jarro o en porrón.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Querer sanar es media salud.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Bailarines en cojos paran.
Juntarse el hambre con las ganas de comer.
Salir junto con pegado.