Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Cruz y raya, para que me vaya.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Cuando se vuelven las tornas, medio mundo se trastorna.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
A ese andar, llévalos mi baca.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Dinero guardado, barco amarrado.
Hacerle a uno la pascua.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Ponga agua en su vino.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Consejos vendo y para mí no tengo.
El camino malo, se pasa rápido.
A buena hora pidió el rey gachas.
Copas son triunfos.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
En buena casa, mal inquilino.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
Entre col y col, lechuga.
Dios acude siempre.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Ama y guarda.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.