Cada pájaro lance su canto.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Como chancho en misa.
Gallina gentil, echada en Marzo y sacada en Abril.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Lo bien hecho bien parece.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Quiere meter la cuerda y sacar listón.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Si no fuera por Abril, no habría año vil.
Reunión de pastores, oveja muerta.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
La labranza no tiene acabanza.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
No tientes al diablo que lo veras venir.
El que se brinda se sobra.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Hablar en plata blanca.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
El tiempo no pasa en balde.
Con dinero baila el perro.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
A ojo de buen cubero.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Hombre osado, bien afortunado.
Bebe y ata la bota.
O Corte o cortijo.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
En invierno y verano la capa en la mano.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Idos y muertos, olvidados presto.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.