A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Tu hablar te hace presente.
Amor de gato se ve por el tejado.
El muerto delante y la griteria atrás.
Variante: Por Santa Lucia, acorta la noche y alarga el día.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
Casa labrada y viña heredada.
Buena olla y mal testamento.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
El miedo guarda la viña.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
El mundo es de la gente activa
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Dar un cuarto al pregonero.
El mandar no admite par.
El que no arriesga no gana.
El niño meón, que calaba siete mantas y un colchón.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
O faja o caja.
De pequeñico se doma al mimbre.
Dios está en todas partes.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Mujer casada, casa quiere.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Daño merecido, no agravia.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Aunque se pudran las uvas, siempre habrá vino pa' zurras.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.