Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Las dilaciones son peligrosas.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Ahora adulador, mañana traidor.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
El burro hablando de olotes.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
Más vale sudar que estornudar.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
El jorobado no ve su joroba
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Le dieron como a violín prestado.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
En vender y comprar, no hay amistad.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
Esquílalas pero no las desuelles
Hablando nos entendemos.
A caballo nuevo jinete viejo.
Los cascos salen a la botija.
El hilo se revienta por lo más delgado.
Toda flor quiere ser fruto.
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Gran tocado y chico recado.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Amor de niña, agua en cestillla.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
A causa perdida, mucha palabrería.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Chica centella gran fuego engendra.
Juegos de manos son de bananos.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
Dios da, nunca vende.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Dar la última mano.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Para prosperar, vender y comprar.
Y vuelta la burra al trigo.
El que juega con fuego, se quema.