El vino casi es pan.
De solo aire no vive nadie.
Nadie cante victoria aún cuando en el estribo esté.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
El ave canta aunque la rama cruja.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
De cuero ajeno, correas largas.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Amanecerá y veremos.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Gente parada, malos pensamientos.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Tres estornudos, resfriado seguro.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
La suerte está echada.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Dios da frío según la ropa.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Gran calma, señal de agua.
A mi, mis timbres.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Dinero de canto, se va rodando.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
A liebre ida, palos al cubil.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
No se hablar, y me mandas predicar.
Por Agosto, ni es vino ni es mosto; por San Andrés, vino es.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.