Dinero no falte, y trampa adelante.
El que se apura, poco dura.
Se te vio el plumero. (Frase utilizada para los homosexuales, como para cualquiera que pretenda engañar).
Mal de muchos, epidemia.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
Una rata dentro de una tinaja.
Calle mojada, caja cerrada.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
El que mucho analiza, se martiriza.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Beber sin comer, maña de ranas es.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Tres al saco y el saco en tierra.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Ya me cansé de descansar.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
La economía es riqueza, como el derroche pobreza.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Indio comido indio ido.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Quien mal cae, mal yace.
No es buen médico el que desahucia al enfermo.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Cada ollero alaba su puchero.
Vale más rodear que mal andar.
El que aconseja, no paga.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Buena razón quita cuestión.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.