Abre para todos tu boca y para todos tu bolsa.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
De sabios es cambiar de parecer.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Para saber, has de leer.
Pedir las perlas de la virgen.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Comer verdura, y echar mala verdura.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Hacer favores, empollar traidores.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
Camino malo, pásalo pronto.
Comer sin vino, comer canino.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
El que del campo viene, cenar quiere.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
No jales que descobijas.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
A cada paso, un gazapo.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Probando es como se guisa.
Hablar más que lora mojada.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Vale más saber que tener.
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
O faja o caja.
Vino sacado hay que gastarlo.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
El que se convida, fácil es de hartar.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.