El dolor físico solo el que lo siente.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
Se defiende más que un gato boca arriba.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
La casa se arruina por la cocina.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Hay quien no ve su camino.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
La cortesía exige reciprocidad.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
La polla que se apendeja, la agarra la comadreja.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Rana en el fondo del pozo.
Buen corazón vence mala andanza.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
A gran seca, gran mojada.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Más son los amenazados que los acuchillados.
A dos palabras tres porradas.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
No saber de la misa la media.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Lo que se da no se quita.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten