Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
El gozo en el pozo.
Lo mal vendido hace perder lo bien adquirido.
Todo mi gozo en un pozo.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Santo que mea, maldito sea.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
La mierda, cuanto más se mueve más huele.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
La peor vejez es la del espíritu.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Pereza, llave de pobreza.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
La prisa produce desperdicios.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
El que nada debe nada teme.
Está mal pelado el chancho.
La ocasión asirla por el guedejón.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
El miedo no anda en burro.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
El buen traje encubre el mal linaje.
Nadie querría para sí.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Más vale media mierda que mierda entera.
Favorecer, es por norma perder.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
Boca con duelo, no dice bueno.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Demasiada alegría es dolorosa
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Hacerse la boca agua.
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.