El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
Mal camino no conduce a buen sitio.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Estorba más que un colchón en la cocina.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.
A la mujer brava, la soga larga.
El vino es la teta del viejo.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
En abril, va la vieja a veril.
Barba roja, mucho viento porta.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Habilidad de las mujeres, mear y llorar cuando quieren.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Quien da y quita lo dado, es villano desalmado.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Cría fama y échate en la cama.
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
Lo que sale por la boca daña más que lo que entra por ella.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Mula coja ni puta no Mejorana nunca.
En la cancha se ven los gallos.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
La primera impresión es la que cuenta.
El que de joven corre, de viejo trota.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Si no sobra es que falta.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Casa de Dios, casa de tos.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Metí gallo en mi gallinero, hízose mi hijo y mi heredero.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
El cerebro es embustero; el corazón verdadero.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
A mala leña un buen brazado.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.