El menor yerro que podría hacer, es casarse la mujer.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Reino dividido, reino perdido.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Nadie compra una vaca teniendo la leche gratis.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Marido rico y necio no tiene precio.
No se hablar, y me mandas predicar.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Al destapar las cubas, se ve si es vino.
Caldera observada no hierve jamás.
El que rompe, paga.
Este se mete como Juan por su casa.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
La muerte nos iguala a todos.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
Cada cual en su corral.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Comer poco y beber menos, a lujuria ponen freno.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Es de bien nacido ser agradecido
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.