Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Demasiado pedo para la mula.
No valer ya, es más doloroso que no haber valido nunca.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Gente parada, malos pensamientos.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Honra sin provecho la digo pecho.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Ningún humano recuerda, que el culo le huele a mierda.
Al mal hecho, ruego y pecho.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
A la mal casada, miradla a la cara.
Boca sucia no habla limpio.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
El que no agradece, no merece.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Tirar la piedra y esconder la mano.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Peores nalgas tiene mi suegra.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
No hay mayor pena que perder a una mujer buena.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Emborrachar la perdíz