Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Hacer la del cura Gatica; predica pero no practica.
El triunfo de los crueles es breve
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Esperanza que consuela, que no muera.
Tragando aunque sea saliva.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
El sol sale para justos y pecadores.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Acometer hace vencer.
Caridad con trompeta, no me peta.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
A cautela, cautela y media.
Con pasteles de esperanza, nunca se llena la panza.
Tonto, pobre y feo, si triunfa, no me lo creo.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Gracias que hacen pero no la ven.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
La mala palabra, más que un guijarro descalabra.
A buen juez, mejor pastor.
Tener tiempo libre conlleva muchas ventajas
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Lo pasado, pasado, borrón y cuenta nueva.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Todo en exceso hace daño.