La suerte es loca y a cualquiera le toca.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
La admiración alaba, el amor es mudo
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Puta me veas y tú que lo seas.
Cambio de costumes, par es de muerte.
La suerte es de los audaces.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Viendo al payaso, soltando la risa.
La ley justa no es rigurosa.
Lo que por agua viene por agua se va.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Los pensamientos no pagan peaje
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
No soy baúl de nadie.
Amor y dolor son del mismo color.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Burgáles, mala res.
Más vale dar que la carga llevar.
No compres de quien compró; compra de quien heredó, que no sabe lo que costó.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Todos nos morimos, en el truco teniendo el as de espadas o el cuatro de copas, todas las cartas van al mismo mazo.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
La comprensión siempre llega más tarde.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
La impureza, pesa.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Al amigo, nunca lo pruebes.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.