La mentira produce flores, pero no frutos.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Para creer hay que querer creer
Confesión hecha, penitencia espera.
El corazón del justo, piensa para responder.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Fiar, en Dios y en otro no.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
A la virtud, menester hace espaldas.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Rectificar es de sabios.
Sin dudar, no hay acertar.
Más vale algo que nada.
El "porque sí" y el "porque no" son la razón de la sinrazón.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
La mejor palabra es la que no se dice.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Cambiar de opinión es de sabios.
Vale más saber que tener.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Tu hablar te hace presente.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Que todo es ilusión menos la muerte.
La verdadera amistad es inmortal.
En casa del que jura, no faltará desventura.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.
Buena condición vale más que discreción.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Cada cual a lo suyo.
La mujer finge más que miente; el hombre miente más que finge.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Saber es poder.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Llegó el momento de la verdad.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Nada creas, sino lo que veas.