Los hijos son lo que la madre quiere.
No es virtuoso quien no se alegra con la virtud.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Ante Dios, todos somos iguales.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El que no tranza no avanza.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
El que mucho habla, poco acierta.
Soltero maduro, maricón seguro.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
El que mucho ofrece, poco da.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Si vives alegre, rico eres.
Jurar como carretero.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Quien bien siembra, bien coge.
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
En la variedad está el gusto.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
A mala suerte, envidia fuerte.
Lo que hay en España, es de los españoles.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Mucho ayuda el que no estorba.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.