No es virtuoso quien no se alegra con la virtud.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Ante Dios, todos somos iguales.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El que no tranza no avanza.
El que mucho habla, poco acierta.
El que mucho ofrece, poco da.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.
Soltero maduro, maricón seguro.
Ir a derecha o izquierda es facil, ganar o ser vencido es facil también, pero no ganar ni ser vencido es muy difícil.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Buen amigo y compañero es el que no nos pide dinero.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Si vives alegre, rico eres.
Lo que hay en España, es de los españoles.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Quien bien siembra, bien coge.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Jurar como carretero.
A mala suerte, envidia fuerte.
En la variedad está el gusto.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Mucho ayuda el que no estorba.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.