Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
El uno por el otro la casa sin barrer.
La zorra solo una vez en el lazo se toma.
Cama de novios no la tienen todos.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Belleza de cuerpo no se hereda
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
Los experimentos, en casa y con gaseosa.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Agua estancada, agua envenenada.
Los negocios no tienen ocio.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Las medias ni pa las mujeres.
A la madrastra, el nombre le basta.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Traes un pedazo de alambre y te llevas una barra.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Cuando vayas convidado, no comas más de lo acostumbrado.
El mejor médico es el carnicero.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Está como agua, para chocolate.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Mierda que no ahoga, todo engorda.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
Las mejores correas son las cortadas del cuero ajeno
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Por San Martín siembra el ruin.
De necios es huir de consejos.
No hay que buscarle mangas al chaleco.