Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Si quieres el perro, acepta las pulgas.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
Sal no se cuenta con que es salado.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Tenemos muchos caciques y pocos indios
Al buen callar, llaman Santo.
Invierno frío, verano caluroso.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
El agua arruina el puente y el vino la mente
Campo florido, campo perdido.
Por Todos los Santos, los trigos sembrados y todos los frutos en casa encerrados.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Gota a gota, la mar se agota.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Pascua pasada, el martes a casa.
El burrito siempre busca pastito tierno.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
El que más madrugo, un talego se encontró.
No es ni chicha ni limonada.
El marido a su Rosario, le da "pa' lo necesario".
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los gusanos.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.