La rica en su desposado, lleva marido y criado.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Can que mucho lame, saca sangre.
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Dar una de cal y otra de arena.
Se puede juzgar a un hombre por su nación, pero no a una nación por un hombre.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
El ignorante es poco tolerante.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
Hay que poner remedio a tiempo.
No hay boda sin doña Toda.
Camino malo se anda ligero.
Al alcornoque no hay palo que le toque, sino la encina, que le quiebra la costilla.
Un manjar continuado, enfada al cabo.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Juego de manos es de villanos.
Más vale llegar a tiempo que rondar cien años.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
Todo laberinto tiene una salida.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Están cortados por la misma tijera.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Nadie se muere un minuto antes.
La mula y la mujer son malos de conocer.
No hay majadero que no muera en su oficio.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Salvarse por los pelos.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
El agua del pozo no fluye en el agua del río.
Juego y bebida, casa perdida.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
El toro y el melón, como salen, son.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
La cama guarda la fama.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.