Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Quien no oye consejos no llega lejos.
El tonel vacío mete más ruido.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
El trato engendra el cariño.
Jornal del obrero suele quedarse en la tienda del tabernero.
Agua tibia, media vida.
Obsequiar a Buda con flores regaladas.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Nadie le da vela en este entierro.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Una obra mala, con una buena se paga.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
¿De que vas, Santo Tomas?
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Caballo alquilado, nunca cansado.
La letra mata, el espíritu vivifica.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Piedra que rueda, no crea moho.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Quien no oye consejo no llega a viejo.
El cuchillo no conoce a su dueño.
La ausencia causa olvido.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
A enemigo que huye, puente de plata.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.