A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
Lo robado no luce.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
La mujer en el hogar es reina a la que hay que amar.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
El que nace chicharra, muere cantando.
No hay peor tienda que la vacía.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
El ojo es más grande que la barriga.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
La paja solamente se ve en el ojo ajeno.
Refrán es muy antiguo que es gran mal el mal vecino y más si es de tu oficio.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
El cantar, alegra el trabajar.
Músico pagado, contento pero desafinado.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Sobre gustos y colores no han escrito los autores.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Bien juega quien mira.
Es más importante la creatividad que la inteligencia.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Caridad contra caridad no es caridad.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
A quien da y perdona, nácele una corona.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
El que es pendejo ni de dios goza.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Pajes; mozos y era Perico solo.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.