Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
A caballo no hay ningún cuerdo.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Gratis, hasta las puñaladas.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Los de Morón como son, son.
El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Caridad y amor no quieren tambor.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
Si pagas con cacahuetes, solo conseguirás monos.
No paga los platos rotos, pero arma los alborotos.
A cada día su pesar y su esperanza.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
El mucho joder empreña.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
En todas partes se cuecen habas.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Para el avaro, todo es caro.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Carga que con gusto se lleva, no pesa.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Incluso sin poder gatear quieres correr.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.