Calma piojo que el peine llega.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Arena y cal encubren mucho mal.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Vino sacado hay que gastarlo.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Codicia mala a Dios no engaña.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
A la madrastra, el nombre le basta.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Astucia e' zorro es mejor, que olfato e' buen cazador.
Mejor ser feo y atrayente, que buen mozo y repelente.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Asno de gran asnedad, quien pregunta a una mujer su edad.
Hay desgracias con suerte.
Faena acabada, faena pagada.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Claridad, y no en el caldo.
Todo tiene un fin.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
A caracoles picantes, vino abundante.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Aquel cuya sonrisa le embellece es bueno; aquel cuya sonrisa le desfigura es malo.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.