Ni tan calvo ni con siete pelucas.
A mal de muchos, remedio de pocos.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Cuanto menos bulto más claridad.
La suerte es de quien la tiene.
La práctica vale más que la gramática.
Ser más bueno que el pan.
Poco dinero, poco sermón.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
Al hijo del rico no le toques el vestido.
Antes que el deber está el beber.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
A viña vieja, amo nuevo.
Al mal dar, tabaquear.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Dama tocada, dama jugada.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
La vida es un deber a cumplir
Se cogen más moscas con una cuchara de miel que con veinte varriles de vinagre
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Variante: Vale más rodear, que mal pasear.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
De pequeñico se doma al mimbre.
Cuenta y razón conserva amistad.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Cada uno en su casa es rey.
Hacer de toda hierba un fardo.
Pan ajeno, caro cuesta.