Cada cual decía del amor que tenía.
Hacer de toda hierba un fardo.
No cantes victoria antes de tiempo.
Hazte la fama y échate a la cama.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Para su madre no hay hijo feo.
Jugar a dos barajas.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Madre piadosa cría hija miedosa.
Gota a gota, la mar se agota.
El que las sabe, las tañe.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
No solo hay que ser bueno sino demostrarlo.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
A la mujer casada, no le des de la barba.
A cada uno le huele bien el pedo de su culo.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Sarna con gusto no pica.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Vecina de portal, gallina de corral.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
Si quieres criarte fino y hermoso, buen vino y mucho reposo.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
Si usted tiene mucho, dé algunas de sus posesiones; si usted tiene poco; dé algo de su corazón.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
A caballo grande, grandes espuelas.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
La democracia también genera hombres deshonestos
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.