El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Cuando el ventero está en la puerta, el diablo está en la venta.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Tal vendrá que tal te quiera.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Riña de amantes, agua referescante.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
La costumbre vence a la ley.
Jugar la vida al tablero.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
A bestia loca, recuero modorro.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Ir de capa caída.
Hacer pinitos.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
En la necesidad se conoce la amistad.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Bodas largas, barajas nuevas.
Hablar a calzón "quitao".
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Cada uno muere de su vicio.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
El vino y la verdad, sin aguar.
Obremos a no ver, dineros a perder.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Palos con gusto no duelen.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
La buena ropa abre todas las puertas.