La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
La abundancia como la necesidad, arruina a muchos.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Buena cara dice buen alma.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Mi secreto, en mi pecho.
A lo que no puede ser paciencia.
La riqueza del rico es su baluarte; la pobreza del pobre es su ruina.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
El avaro, por gastar poco, aunque todo lo tiene, carece de todo.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
La abundancia mata la gana.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
La necesidad agudiza el ingenio.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Mujer ventana, poco costura.
El placer puede fundarse en la ilusión, pero la felicidad reposa sobre la verdad
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Paja triga hace medida.
Principio quieren las cosas.
A la ocasión la pintan calva.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Donde hay carne, hay hermosura.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Por la facha y por el traje, se conoce al personaje.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Las apariencias engañan.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.