Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Hoy domingo y mañana fiesta, buena vida es esta.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Una hora de alegría, compensa diez malos días.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Hombre puritano, ni para ti ni para nadie.
A la justicia y a la inquisición, chitón.
Casa y potro, que lo haga otro.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Este afán renovador, cambia malo por peor.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Lo malo nunca es barato.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Jugar bien sus cartas.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Si vives alegre, rico eres.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
A tres azadonadas, sacar agua.
De tal colmena tal enjambre.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Suerte, y al toro.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
El que mucho corre, pronto para.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.